Cuatro mitos acerca de las auditorías del IRS

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Hay mucha información incorrecta sobre las auditorías del IRS. Es hora de despejar el panorama e ir a los hechos.

Las investigaciones y los hechos concretos nos dicen todo lo que hay que saber: aproximadamente menos del  1 % de la población de contribuyentes son auditados por el Servicio Interno de Impuestos (IRS)  al año. Las probabilidades son así de escasas. De hecho, según el informe más reciente del IRS, en 2017 se examinó alrededor del 0.5 % de todas las declaraciones.

Si se toma en cuenta la baja probabilidad de ser auditado con la importancia de ser preciso y honesto en la declaración de impuestos, la ansiedad de ser auditado debería disminuir.

Ya empieza a calmarse tu corazón acelerado.

Mito n.º 1: La auditoría te destrozará la vida

Uno de los mitos más populares es que una auditoría del IRS te destruirá la vida. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la  auditoría se puede resolver  con tan solo responder algunas preguntas sobre tus  finanzas personales.

Contestar algunas preguntas está muy lejos de ser algo que te destruya la vida. Lo que sí se debe hacer es tomar en serio la correspondencia del IRS, una carta de auditoría no tiene por qué hacer que quieras huir.

Además, no toda la correspondencia que envía el IRS es relacionada con una auditoría. Simplemente recuerda mantener registros y conservar recibos.

Mito n.º 2: Cometer errores resultará en una auditoría

Aunque no está bien cometer errores en la declaración de impuestos, algunas personas se sorprenden al saber que una declaración incorrecta no genera una auditoría automáticamente.

El IRS usa el sistema de función discriminante (DIF, Discriminate Function) para comparar tu declaración, incluidas las deducciones, los ingresos, los créditos y los dependientes, con el promedio de las mismas categorías para los contribuyentes con trabajos, ingresos y situaciones domésticas similares a las tuyas.

Mito n.º 3: Los profesionales en impuestos pueden protegerte de una auditoría

Si bien a muchos profesionales tributarios les gustaría hacerte pensar que sus servicios durante la temporada tributaria pueden garantizarte un futuro libre de auditorías, esto sencillamente no es así.

Cuando se trata de auditorías, el IRS no las efectúa según quién se ocupó de la documentación.

Mito n.º 4: Todas las cartas que se reciben son auditorías

Muchos contribuyentes creen que cada carta que reciben del IRS es una auditoría, pero, en realidad, no toda la correspondencia que envía el IRS es referente a una auditoría.  Lo cierto es que, cuando se trata de tu declaración de impuestos, el IRS tiene tres formas diferentes para comunicarse y comprobar los hechos.

Carta de ajuste del IRS: es probablemente la comunicación más sencilla y menos alarmante del Gobierno acerca de tus impuestos. Básicamente, es una carta que el IRS envía para notificarte que se hizo un ajuste a tu declaración debido a un error de cálculo o a un error tipográfico menor.

Una vez que revisas los errores y aceptas los ajustes necesarios, lo único que tienes que hacer es seguir las instrucciones que se indican en la carta, y listo.

Auditoría por correspondencia: en esencia, se trata de una auditoría por correo. Recibes una carta del IRS que, por lo general, solicita que aclares ciertas secciones de tu declaración de impuestos. Cuando proporcionas los documentos oficiales correctos que solicitó el IRS, usualmente aquellos que confirman deducciones y gastos, la auditoría queda resuelta por correspondencia.

Auditoría por análisis: por lo general, se debe a una irregularidad detectada mediante el sistema DIF. Algunas auditorías se pueden resolver por teléfono o por correo. Sin embargo, es posible que debas reunirte con un agente del IRS para finalizar el proceso.

Recuerda que la probabilidad de ser auditado es bastante baja, y si recibes algo en el correo por parte del IRS, recuerda que no es el fin del mundo: simplemente envíales la información que solicitan.